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La productividad te esta robando la vida — por que hacer mas no es vivir mejor

Keynes predijo que trabajariamos 15 horas a la semana. Trabajamos mas que nunca. La productividad dejo de ser un medio para vivir y se convirtio en la definicion de estar vivo.

Santiago Vini Garcia

Santiago Vini Garcia

Publicado el 1 de enero de 1970

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La productividad te esta robando la vida — por que hacer mas no es vivir mejor

En 1930, el economista John Maynard Keynes hizo una predicción que hoy suena a ciencia ficción: para el año 2030, la humanidad trabajaría 15 horas a la semana. El progreso tecnológico, decía Keynes, iba a liberarnos de la carga del trabajo repetitivo y nos iba a dar algo que ninguna generación anterior había tenido en abundancia: tiempo libre.

Faltan cuatro años para 2030. La tecnología avanzó exactamente como Keynes predijo. Tenemos máquinas que hacen en segundos lo que antes tomaba semanas. Y sin embargo, trabajamos más horas que en los años 50. Dormimos menos. Descansamos peor. Y cuando por fin tenemos un rato libre, lo llenamos con más tareas porque sentarnos a no hacer nada se siente como un pecado.

Keynes se equivocó en algo fundamental. Asumió que cuando la tecnología nos diera la posibilidad de trabajar menos, elegiríamos trabajar menos. Lo que pasó fue lo contrario. La tecnología nos dio la capacidad de producir más, y en vez de usar esa capacidad para liberar tiempo, la usamos para llenar ese tiempo con más producción. El problema nunca fue tecnológico. Fue cultural. En algún momento, producir dejó de ser un medio para vivir y se convirtió en la definición misma de lo que significa estar vivo.

Cómo llegamos acá

La obsesión tiene raíces viejas. La ética protestante equiparaba trabajo duro con virtud divina y pereza con pecado. Pero al menos en esa época el trabajo tenía un sentido espiritual. Hoy mezclamos café con pastillas de concentración para cumplir deadlines que nadie va a recordar en tres meses, y lo hacemos convencidos de que estamos haciendo algo importante.

La verdadera transformación ocurrió después de la Revolución Industrial. Mientras las fábricas de Henry Ford se enfocaban en mejorar los sistemas (las líneas de montaje, los procesos, la maquinaria), con la llegada del trabajo de oficina en los años 60 la carga se movió del sistema al individuo. Ya no se trataba de hacer que la fábrica funcionara mejor. Se trataba de exprimir más a cada trabajador.

Y acá estamos. El 65% de los británicos y el 63% de los estadounidenses consideran la productividad como su prioridad número uno en la vida. Por encima de tener un cuerpo saludable, de tener más dinero, de ser felices. La gente prefiere ser productiva a ser feliz. Eso te dice todo lo que necesitas saber sobre el nivel de lavado de cerebro que estamos viviendo.

En América Latina los números son peores. El 75% de los trabajadores en México han experimentado burnout, la tasa más alta del mundo según la OMS. En Argentina, el 69% de los profesionales reportan trabajar fuera de sus horarios laborales. En Colombia, el 58% admiten tomar medicamentos para mantenerse alertas. Estos no son datos de una pandemia. Son datos de un martes cualquiera.

La trampa del hack de productividad

Existe toda una industria dedicada a venderte la solución a un problema que ella misma alimenta. Café con mantequilla. Apps de gestión del tiempo. Técnicas Pomodoro. Journals de hábitos. Rutinas matutinas de cinco pasos. Cada nuevo "hack" de productividad es una tarea más en tu lista de pendientes.

Conozco gente que pasa más tiempo configurando su sistema de productividad que produciendo algo con él. Pasan la mañana ajustando su Notion, la tarde revisando métricas de hábitos en tres apps diferentes, y la noche leyendo artículos sobre cómo ser más eficientes mañana. Es el equivalente a afilar el cuchillo todo el día y nunca cortar nada.

Y la ironía más grande: incluso el descanso se volvió productivo. Las apps de meditación gamifican la paz mental con rachas y niveles. Los "power naps" se cronometran al minuto para "maximizar la recuperación cognitiva". Las vacaciones se planifican al detalle para "aprovechar cada momento". En Argentina, el 82% de los jóvenes profesionales sienten que necesitan monetizar sus pasatiempos para considerarlos valiosos. El hobby que hacías porque te gustaba ahora tiene que ser un side-hustle o no cuenta.

Hasta el ocio se convirtió en un checkbox.

El árbol que se salvó por ser inútil

Hay una historia taoísta que me gusta contar. Un carpintero caminaba por el bosque buscando madera para sus muebles. Pasó frente a un árbol enorme, retorcido, lleno de nudos. Lo miró, calculó mentalmente lo que podría hacer con él, y siguió de largo. El árbol era inútil para la carpintería. Demasiado irregular, demasiado impredecible, demasiado difícil de trabajar.

El carpintero siguió buscando árboles rectos y funcionales. Los taló uno por uno. Hizo muebles con ellos. Los vendió. Volvió al bosque a buscar más.

El árbol retorcido siguió ahí. Con el tiempo, sus ramas irregulares empezaron a dar sombra a los viajeros que descansaban bajo él en los días de calor. Sus nudos se convirtieron en refugio para pájaros e insectos. Su presencia enriquecía el paisaje de una forma que ningún mueble podía replicar. Los que pasaban por ahí se detenían a mirarlo, a sentarse debajo, a pensar.

El árbol cumplía un propósito que el carpintero, con su mentalidad de utilidad y producción, no podía ver. El árbol no producía nada. Simplemente era.

Llevo años pensando en ese árbol cuando siento la presión de producir más.

El taburete de una sola pata

En el método EMC³ trabajo con tres ejes que necesitan estar en equilibrio para que tu vida funcione con coherencia: Energía, Materia y Conexión. La productividad vive en el eje de Materia. Es importante. Crear cosas, construir proyectos, generar ingresos, materializar ideas. Todo eso tiene valor.

El problema aparece cuando la Materia se come a los otros dos ejes.

Cuando sacrificas tu Energía (tu salud, tu vitalidad, tu creatividad, tu capacidad de sentirte vivo) para ser más productivo, estás financiando tu rendimiento actual con la salud de tu yo futuro. Es como sacar un préstamo que vas a tener que pagar con intereses. Y los intereses de la salud deteriorada son brutales.

Cuando sacrificas tu Conexión (tus relaciones, tu presencia con las personas que amas, tu sentido de pertenencia) para terminar un proyecto, estás ganando tareas completadas y perdiendo las cosas que le dan sentido a completarlas. En Brasil, el 63% de los trabajadores reportan sacrificar tiempo con su familia para mantener su productividad laboral. Piensa en eso. Están produciendo más para darle una mejor vida a una familia que cada vez ven menos.

Es como construir un taburete con una sola pata y preguntarte por qué te caes.

Lo que la productividad real debería medir

Hace un tiempo dejé de contar tareas completadas y empecé a hacerme otras preguntas al final del día. Si tuve al menos un momento de conexión real con alguien. Si hice algo que me puso en estado de flujo, donde el tiempo desapareció. Si al final del día tengo energía para hacer algo que disfruto y no solo para tirarme en el sofá a scrollear.

Los días donde completo menos tareas pero mantengo los tres ejes en equilibrio son consistentemente mejores que los días donde completo 47 cosas y termino mirando la pared.

La productividad debería medirse en vida generada. En calidad de experiencia. En la capacidad de estar presente cuando estás con alguien, de crear algo que tenga tu marca personal, de mantener tu cuerpo y tu mente en un estado que te permita disfrutar lo que construyes.

El dato que más me preocupa de todo lo que encontré investigando este tema es este: las personas que reportan los niveles más altos de productividad son las mismas que reportan los niveles más bajos de satisfacción con su vida personal.

El eje Materia existe por una razón. Los otros dos también.

No estoy diciendo que dejes de trabajar o que abandones tus proyectos. Crear y contribuir es parte de lo que nos hace humanos. El eje Materia existe por una razón. Lo que estoy diciendo es que si tu sistema de productividad te deja sin energía para las cosas que te importan y sin tiempo para las personas que quieres, tu sistema está roto. Y no se arregla con otra app o con otro hack.

Se arregla parando. Mirando tu vida desde arriba, como haría Marco Aurelio, y preguntándote con honestidad qué estás produciendo, para quién y a costa de qué.

La respuesta a esa pregunta suele ser incómoda. Pero es un buen lugar desde donde empezar a recalibrar.

En Contentu hablamos de productividad desde una perspectiva que incluye los tres ejes, no solo el de la Materia. Si te resuena, nos encuentras en www.contentu.co.

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Santiago Vini Garcia

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Santiago Vini Garcia

Autor de La Via del Alquimista Digital y Claridad Cuantica. Escribe sobre negocios digitales, transformacion personal y la interseccion entre tecnologia y conexion humana.

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